lunes, 6 de junio de 2011

EVOLUCIÓN

EVOLUCIÓN

La evolución es autodestrucción.
El abandono de los mundanos placeres de los labios involucionados del pare del tiempo.
Hemos destruido tanto la metáfora que ahora corazón solo se refiere a una máquina que bombea  sangre.
Se  bombardean con paso furtivo, las miradas que ya no lloran y estallan sobre mí, miradas ocupadas con sabor a más, ¿Cuándo, cuando comenzamos a tener sexo y dejamos de hacer el amor?, ¿Cuándo dejamos que la virginidad se volviera comercial?, y no sólo eso, sino también que este comercio se volviera común y general. Las nubes puras solo se ven pura por Tv. El paisaje sólo es puro en un cuento o en un poema. Incluso mi ser es dependiente de esta asquerosa modernidad, incluso mi critica es dependiente de este cielo oscuro, empañado por los que ya no sueñan, esos bandidos de cuello blanco que nos han vendido indiferencia  y han cobrado con nuestras sonrisas.
Ahora lo único bello es un sentimiento puro, ahora entre tanta venta de amor, encontrar el verdadero es un mito o un milagro, un regalo, y de esto yo ya estoy harto.
Somos propaganda, incluso la mirada es falsa, incluso las pupilas se desvían, ya hoy el arte del engaño es lo primero que se aprende y se “siente”.
Hoy mitomanía es lo más cierto, “siempre hay algo cierto en la mentira”, ¿o no?
Darwin tenía razón, me he adaptado tanto, que ahora mi corazón en estado terminal se encuentra. Prisionero con cadenas de diamantes y barrotes de oro en esta urbe que es prisión.
Mi linda pequeña, hazme polvo y ceniza, no quiero ni pensar ni mirar, quiero esconderme en tu vientre lleno de amor…oye mi linda, no quiero nada más.  


SOMOS CULPABLES

SOMOS CULPABLES

Somos culpables,
Culpables de culturas, de banderas que crean costumbres y memorias.
Los europeos toman café con vodka, los latinos ron con whiskey.
Los muros se llenan de recuerdos y de cambios, pinturas que terminan en blanco, una albura como la de los sueños muertos y en tu boca, tanta paz como memoria.
Corazón de granada y en tu pupila vuela mi sangre como una metáfora que penetra el morbo, la carne de tu querer tan superficial, la sangre de tu melancolía y tan oculta taciturnidad.
Muerde él lobo y se afilan los colmillos en el viento, fantasmas de sueños. Meando en la copa de rey me encuentro, defecando en la bandera de la gloria que me obligó a  elegir un futuro.
En tus ojos soy sueño, en mis sueños solo me veo.
En tus labios de utopía se destruyen los huesos de cartón.
Desconocidos chillidos.
Ocultos deseos.
Golpes sin sentido.
Quédate en el suelo, quédate conmigo, en esta patria mundo tan de guerras, en esta bandera tan extranjera y en este cuerpo ya sin sueños.
Bienvenida al mundo, quédate en el suelo.